¿Dietas milagro?

by nutricion-adelgazar on 14/05/2013

in Nutricion,Obesidad

.

¿Dietas milagro?

Los expertos advierten de que perder mucho peso en poco tiempo es peligroso | Los regímenes ‘mágicos’ pueden causar alteraciones en el organismo y trastornos alimentarios

Los milagros no existen. De eso están convencidos los médicos cuando hablan de dietas, y más ahora, en verano, cuando tanta gente se pone el biquini después de semanas o meses haciendo régimen -se calcula que un 20% de españoles sigue alguno-. Por eso advierten de lo peligrosas que pueden ser las dietas milagro o mágicas, con las que se pretende perder mucho peso en muy poco tiempo.

Suelen ser dietas “monoproducto, restrictivas y muy poco equilibradas”, que “prometen perder kilos rápidamente y de forma fácil”, explica el doctor Abelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad. Cada verano aparecen de nuevas, algunas muy estrambóticas y exóticas. Ninguna está exenta de ciertos riesgos.

El principio de un mal mayor

Estos regímenes “pueden provocar alteraciones en el metabolismo” y causar “colesterol, ácido úrico o crear deficiencias en vitaminas y minerales”, enumera el doctor Miguel Ángel Rubio, secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Sin obviar que pueden significar “el inicio de problemas mayores, de trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia”, añade Caballero.Y es que a veces “se empieza con una dieta” y quien la hace “se obsesiona con este tema, llegando a coger manías persecutorias”, advierte el médico.

Estas alteraciones también tienen efectos a un plazo relativamente corto: es el temido efecto yo-yo o rebote, que hace que el peso perdido se recupere con gran facilidad. “Estas dietas son fuente de más obesidad”, recalca Caballero, quien dice que “o se vuelve al peso de antes o incluso se supera”.

Los médicos a la vez insisten en que se debe huir de los productos alimentarios que también venden milagros. Varios estudios, presentados en el último Congreso Internacional de Obesidad, concluyen que estos artículos para adelgazar no son eficaces.

Más allá de dietas, barritas o complementos vitamínicos, los expertos recuerdan que para perder peso es fundamental cambiar los hábitos. “La clave está en ser capaz de mantener el peso con un plan nutricional” durante toda la vida, y adquirir una educación alimentaria, sentencia el doctor Rubio. Eso siempre será más fácil, termina, “con la ayuda de un endocrino o un nutricionista”.

DE LA SOPA DE CEBOLLA A LOS PALILLOS

Comer solamente sopa de cebolla. O piña. O chocolate. Son algunas de las dietas milagro, que conforman una lista de más de un centenar de regímenes a la que cada año hay nuevas incorporaciones. Igual que en la ropa, también en las dietas hay modas”, explica el doctor Abelardo Caballero. Este verano se habla de la de los potitos –seguida por algunas celebrities–, que “al ser para niños tienen menos valor calórico, y como llevan agua son un complemento alimentario menor”, cuenta el doctor Rubio. Muy famosa también es la dieta del astronauta, con un abuso de los hidratos de carbono, o la de la alcachofa. Pero, ¿conocen la que se basa en masticar mucho? ¿O la de comer con palillos? La variedad de regímenes es inmensa.

EL CÁLCULO

Un kilo de grasa equivale a unas 7.000 calorías, con lo que para perder un kilo semanal se debe tener un déficit de mil calorías diarias (o de 500 y hacer ejercicio). La clave es eliminar grasa poco a poco. El doctor Rubio insiste en que “las dietas que hagan perder más de un kilo semanal indican que además de grasa se está eliminando masa muscular y agua”

adn.es

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Expertos aconsejan comer cada tres horas para luchar contra el sobrepeso

Los expertos aconsejan realizar un mínimo de cinco comidas al día, aumentar la cantidad de frutas, verduras, legumbres, cereales, y lácteos; evitar las comidas rápidas; realizar ejercicio físico regularmente; beber al menos 1,5 litros de agua al día y no acostarse justo después de cenar

EFE

Especialistas en nutrición de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria recomiendan no dejar pasar más de tres horas entre unas comidas y otras si se quiere reducir el sobrepeso y mantener una dieta saludable ya que, pasado ese tiempo, el cuerpo puede entrar en un estado de “inanición” por el cual el organismo interpreta que hay “escasez de alimentos” y decide ahorrar energías quemando menos grasa de la debida.

Como parte de la campaña ‘Recomendaciones SEFAC a la población’, la asociación dedica este mes de mayo a explicar los diez consejos imprescindibles para mantener un peso saludable y reducir el sobrepeso. Entre ellos, los farmacéuticos aconsejan realizar un mínimo de cinco comidas al día, aumentar la cantidad de frutas, verduras, legumbres, cereales, y lácteos; evitar las comidas rápidas; realizar ejercicio físico regularmente; beber al menos 1,5 litros de agua al día; y no acostarse justo después de cenar, entre otros.

Las recomendaciones aclaran también algunas de las preguntas más frecuentes o falsos mitos relacionados con la pérdida de peso, como por qué es tan poco saludable tener unos kilos de más, por qué no es recomendable seguir las llamadas “dietas milagro”, cuándo es conveniente añadir medicación a las medidas higiénico-dietéticas para adelgazar, si los alimentos que son ‘light’ resultan “adelgazantes”, o por qué las dietas disociadas son “inadecuadas”.

“Mantener un peso saludable y reducir los kilos de más va mucho más allá de cuestiones estéticas: se trata de evitar patologías o problemas asociados, tanto físicos (diabetes, dislipemias, hipertensión arterial), como psíquicos (depresión, perdida de autoestima, ansiedad), sociales (rechazo o discriminación laboral) o económicos (aumento del gasto sanitario)”, explica Alejandro Eguilleor, coordinador científico de la campaña. La ficha completa está disponible para su descarga en la web de SEFAC ‘www.sefac.org’.

el-nacional.com

Noticias sobre salud Cardiovascular

.

{ Comments on this entry are closed }

Bajar de peso con economía energética

by nutricion-adelgazar on 14/04/2013

in Obesidad

.

Bajar de peso con economía energética

ellibrepensador.com.- por María Dolores Latorre

Sólo existe una afirmación veraz que explica el sobrepeso: la ingesta de energía en forma de nutrientes ha sido superior al gasto energético. Cualquier otro argumento está de relleno.

Poseemos un organismo que está constantemente empleando energía para poder desempeñar todas sus funciones. Esta energía la obtenemos de los macronutrientes de la dieta (ni más, ni menos). Cada uno de nosotros, debido a sus particulares características, necesita una cantidad de energía determinada, según la edad, el sexo, el peso, la estatura y la actividad física. Pero además, influyen otros factores, como la genética y la capacidad de absorción de los nutrientes. Así que ninguno de nosotros necesita el mismo volumen de ingesta energética por día. Y si hablamos de ciertas patologías metabólicas, con más razón veremos notables diferencias.

Entonces, ¿por qué nos dicen que comer de tal o cual manera engorda o adelgaza? Si todo se basa en la capacidad energética de los nutrientes, ¿por qué nos bombardean constantemente con mensajes acerca de los perjuicios de tal o cual alimento y de los beneficios de otros?

Desde mi punto de vista, todo se basa en prejuicios alimentarios, que provienen de nuestra forma de entender el mundo de la alimentación y la nutrición, relacionado con nuestra manía por hacer juicios de valor hacia las actitudes de otros. Mucha gente ve una hamburguesa con patatas fritas y piensa inmediatamente: “comida basura”. Sin embargo, ve un plato de ensalada y se dice: “comida saludable”.

Pero no sólo eso, si vemos a una persona con sobrepeso comiendo un pastel de chocolate, inmediatamente creemos que esa persona tiene exceso de peso porque come cosas que le engordan. Pero si vemos a una persona delgada con dos hamburguesas, doble ración de patatas fritas y un refresco azucarado grande, pensamos que, sencillamente, tiene mucha hambre. Lo que jamás sabremos es si la persona gordita está controlando la ingesta, aunque se coma un pedazo de pastel de vez en cuando, y bajará unos cuantos kilos a lo largo de los meses, mientras que tal vez la delgada no se está responsabilizando de su forma de alimentación y hábitos de vida, de manera que dentro de unos años tendrá sobrepeso; está claro que no somos adivinos.

Si dejásemos de ser tan cerrados en cuanto a nuestra manera de ver a los alimentos y a las personas (que son las que los consumen), sería más fácil para todos entender que no pasa nada por comerse un pedazo de pastel o doble hamburguesa y patatas. Proyectamos nuestros prejuicios alimentarios en las personas y tenemos un cacao mental de mil pares de narices. Y, honestamente, creo que en parte nos viene del rechazo que sentimos hacia las personas que no cumplen con unos cánones estéticos estipulados por las tendencias sociales con las que nos bombardean constantemente en los medios.

Un plato de ensalada no es más saludable que un pedazo de pastel de chocolate. Aunque muchos especialistas se lleven las manos a la cabeza al leer esto, saben que tengo razón. Lo saludable es el tipo de dieta y los hábitos apropiados que se perpetúan en el tiempo, que se suceden con los días, los meses y los años. No podemos fragmentar las cosas como lo venimos haciendo hasta ahora y radicalizar las leyes de una nutrición saludable. Ante cualquier propuesta de dieta saludable, en el mejor de los casos viene una coletilla restrictiva y en el peor de los casos una prohibición rotunda. Y cuanto más miedo generamos en las personas receptoras de nuestros mensajes, peor comemos. ¿A nadie se le ha ocurrido pensar que estamos generando mecanismos de defensa en los ciudadanos, que terminan comiendo de manera desordenada por el miedo a las restricciones, las prohibiciones e inconscientemente, al hambre? ¿No se han dado cuenta de que somos animales y de que, si estamos constantemente recibiendo mensajes de “alerta, peligro de restricción alimentaria”, cada vez tenderemos a guardar más reservas energéticas para el futuro? ¿No se han percatado de que alimentarse es el instinto más básico de todo ser vivo, ya que de ello depende la vida, y que la manía por convertir la alimentación en una mera cuestión de nutrición es lo que se carga lo que por tradición y cultura veníamos haciendo?

Ante tanto caos, mi propuesta es la “economía energética”. Sirve tanto para perder peso, como para ganarlo o mantenerse, adaptándonos a los requerimientos individuales y a una forma de comer más natural y también cultural. Más natural, en cuanto a alimentarse según las demandas del organismo y, más cultural, en cuanto a que necesitamos disfrutar de la gastronomía y no sentirnos socialmente marginados. Así, no deberíamos pensar sólo en requerimientos energéticos por persona y día, repartiéndolo en equis comidas al día, sino generalizar estos requerimientos y flexibilizarlos, de manera que el presupuesto se pueda adaptar a las necesidades semanales, quincenales o mensuales, por ejemplo.

¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que los especialistas estamos tan limitados, que sólo vemos “requerimientos energéticos por persona y día”. Pero no sólo eso, sino que los pretendemos distribuir entre 5 ó 6 comidas obligatoriamente, empujando indefectiblemente al organismo a una adaptación circadiana impecable, casi matemática, con lo que si la intención era perder peso, llega un momento en que ya no se produce, porque el organismo tiene una sabiduría de miles de millones de años, al contrario que la persona que ha diseñado la dieta.

Tenemos un presupuesto energético diario, semanal, mensual… y hasta anual. Vamos a suponer que este presupuesto lo convertimos en moneda (en “El fin de la dictadura dietética” he diseñado la unidad “Canica“) y utilizamos la economía para distribuir nuestro presupuesto energético. Toda economía se ha de adaptar a las circunstancias de la persona, que siempre son cambiantes, a la vez que nuestras necesidades nutricionales, por mucho que se empeñen en estandarizarlas y volverlas rígidas. Y en cualquier ámbito económico, existe el ahorro y el préstamo o crédito. Así, se puede utilizar un mecanismo inteligente, a través del diseño de una unidad energética o “moneda”, que podamos administrar según las circunstancias, las características personales, los gustos, el poder adquisitivo, los acontecimientos sociales, las apetencias, los productos de temporada y un larguísimo etcétera, sin prohibiciones o cambios radicales, que son imposibles de llevar a la práctica a largo plazo y, lo más importante, lo podemos hacer dentro de una dieta perfectamente saludable.

.

{ Comments on this entry are closed }

Conductores obesos, más riesgo de accidentes *

by nutricion-adelgazar on 30/01/2013

in Obesidad

.

Conductores obesos, más riesgo de accidentes

MARÍA VALERIO

MADRID.- Cada año, 1,2 millones de personas en todo el mundo se dejan la vida en las carreteras y otros 50 millones de individuos resultan heridos en un accidente de tráfico. Una investigación estadounidense acaba de poner de manifiesto que un siniestro de este tipo puede ser especialmente grave para las personas con sobrepeso.

Aunque las causas exactas no están claras, David Allison y sus colegas, de la Universidad de Birmingham (en Alabama, EEUU), han analizado a más de 10.000 personas que se habían visto implicadas en un accidente entre 2001 y 2005 para llegar a esta conclusión. Sus conclusiones se han publicado en la revista ‘PLoS Medicine’.

Los datos de las colisiones reales se compararon con un modelo de simulación y, en ambos casos, las observaciones apuntan en la misma línea: los conductores obesos (especialmente los varones) tienen mayor riesgo de resultar heridos en los accidentes.

Peor en hombres que en mujeres

Según estos especialistas, las lesiones que sufren los varones con sobrepeso al volante afectan sobre todo a la mitad superior de su cuerpo (cara, cuello, abdomen y cuello); mientras que en el caso de las mujeres conductoras con exceso de kilos, los siniestros se ceban con sus extremidades inferiores.

En general, los hombres obsesos eran más susceptibles que ellas a la hora de sufrir lesiones en cualquier zona de su cuerpo a consecuencia del impacto.

Los investigadores apuntan algunas causas (diferencias en la distribución de la grasa corporal o un cambio en su centro de gravedad debido a los kilos de más), aunque insisten en que es una cuestión que habrá que seguir estudiando en el futuro. Sobre todo, añaden, para adecuar la seguridad de los vehículos a las características de los conductores orondos, que podrían no estar adecuadamente protegidos con los sistemas actuales.

Desde el punto de vista médico, añaden también, que no se puede descartar que el exceso de grasa corporal y las comorbilidades asociadas a la obesidad influyan en la reacción del organismo ante un accidente de tráfico.

elmundo.es

.

{ Comments on this entry are closed }

7 soluciones para adelgazar: de dietas a ejercicio

by nutricion-adelgazar on 21/01/2013

in Obesidad

.

7 soluciones para adelgazar: de dietas a ejercicio

terra.cl.-Amalia Panea

¿Arrastras unos kilos de más desde hace tiempo? ¿Sólo quieres mantenerte en tu peso? ¿Tienes un problema importante de sobrepeso? Aquí tienes siete soluciones que te ayudarán a quitarte los kilos que te sobran de forma saludable. Desde dieta a ejercicio, pasando por productos y novedosas propuestas, seguro que alguna te ayudará a conseguirlo.

1. Coaching y gimnasia mental. Si ya has hecho muchas dietas y ninguna te funciona, ésta puede ser tu solución, ya que el coaching contempla no sólo tus hábitos nutricionales sino las posibles causas que hacen que comas mal y engordes. Así, no sólo trabajas en mejorar tu forma de comer sino en solucionar lo que está escondido detrás de un hambre desmedida o la ansiedad por la comida. Itziar Digón, coaching nutricional de TACHA, puede ayudarte a trazar un plan de acción apoyando tus nuevos hábitos nutricionales y de vida con “gimnasia mental”, una estrategia que te ayuda a tomar conciencia de los pensamientos dañinos y te enseña a transformarlos en positivos. tachabeauty.com.

2. “Soy más lista que el hambre”. Este es el título del libro escrito por Eva Campos, psicóloga y coach, basándose en su propia experiencia. En él no encontrarás recetas mágicas para perder dos tallas en un mes, soluciones milagro ni jugará con tu desesperación. Eva Campos perdió 70 kilos “cogiendo el toro por los cuernos” para averiguar qué había detrás de sus kilos de más. Según esta psicóloga, “El sobrepeso es sólo la punta de un iceberg que esconde baja autoestima, problemas sentimentales, incapacidad para gestionar el estrés, necesidad de pertenencia a un grupo y otros factores. En su libro, Eva te da las claves para que averigües las causas de tu sobrepeso, te propone ejercicios para trabajar esa parte interna y te da unas pequeñas pinceladas sobre nutrición como parte del ejercicio para que tú misma encuentres la mejor forma de perder peso.

3. Crash Diet de Rodial. Su tratamiento para ayudarte a perder peso se compone de 3 productos: Crash Diet Sticks, el complemento ideal para deshacer la grasa y drenar la retención de líquidos (55 €); Crash Diet Smoothies, deliciosos batidos para sustituir comidas de forma saludable (55€); y Crash Diet Gel, un revolucionario gel que te ayudará a eliminar la grasa acumulada (85€). Si combinas estos productos con la práctica de ejercicio, una dieta baja en carbohidratos, grasas y azúcares y bebes abundantes líquidos, en poco tiempo notarás los resultados.

4. Plan détox de Psaging. Esta cadena española de tiendas de suplementación, alimentación y cosmética natural te propone un plan détox muy sencillo para ayudar a tu cuerpo a eliminar toxinas. Según los expertos de Psaging, cuando  el organismo acumula un exceso de sustancias tóxicas tiene más dificultad para metabolizar y eliminar las grasas. Pero no hace falta quye hagas un ayuno ni una dieta súper estricta: será suficiente con comer sano y ligero, beber mucha agua y tomar cada día un vial Détox + a base de rábano negro, diente de león, bardana, boldo y otros nutrientes. Puedes consultar todas sus recomendaciones détox en psaging.com.

5. Centro Pronaf. Si tenéis un problema de sobrepeso u obesidad, la mejor solución es poneros en manos de buenos profesionales, como los del Centro Pronaf. No se trata de un gimnasio, ni una dieta, ni una clínica de estética. El Centro Pronaf es la materialización de un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid, avalado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el que por primera vez ciencia e I+D se suman para ofrecer a cualquier ciudadano la posibilidad de perder peso desde una perspectiva integral de salud. En este centro te ofrecen soluciones eficaces y saludables para tratamiento del sobrepeso y la obesidad donde no tienen cabida ni las dietas milagro ni los engaños. Su programa de pérdida de peso se basa en los análisis genéticos, un plan nutricional, ejercicio a medida y un seguimiento profesional constante. centropronaf.com.

6. El método DiR. Si no soportas hacer dieta y eres de las que creen en el poder del ejercicio por encima de todo te recomendamos el Plan de cadena de clubes deportivos DiR para recuperar la figura. Su propuesta combina sesiones de ejercicio de 30 a 60 minutos tres veces en semana con una serie de recomendaciones nutricionales. Según Robert Herráez, Coodirector de Fitness de Dir, “tres semanas son suficientes para recuperar el peso y la forma física después de Navidad”. Desde DiR también nos recomiendan escoger una actividad física que nos guste y, si es posible, entrenar acompañado, para motivarnos más. dir.es.

7. Adelgaza bailando. ¿Quieres perder los kilillos que te sobran sin  necesidad de hacer dieta y además pasándotelo bien? Apúntate a algunos de los programas de dance fitness que actualmente hacen furor en los clubes deportivos, como Body Jam, Zumba o D-Move. Se trata de clases que combinan sencillas coreografías de baile con ejercicios de fitness y tonificación al ritmo de la música de moda. Además de perder peso, mejorarás tu forma física, generarás endorfinas, te quitarás de encima el estrés y cambiarás tu estado de ánimo. ¿Te gustan los ritmos latinos? Entonces apúntate al fenómeno Zumba, en clubes Virgin Active.
.

{ Comments on this entry are closed }

La fructosa de los refrescos acelera la obesidad

by nutricion-adelgazar on 19/11/2012

in Nutricion,Obesidad

.

La fructosa de los refrescos acelera la obesidad

El consumo abusivo de bebidas endulzadas con fructosa puede provocar sobrepeso y otras alteraciones metabólicas, según recientes estudios preclínicos realizados por especialistas del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Las investigaciones en animales experimentales muestran que la ingesta de líquido azucarado en cantidades abundantes durante un periodo de tiempo prolongado desarrolla una resistencia del organismo a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre. “Esto repercutiría en la acumulación energética en forma de grasa que aceleraría la aparición de obesidad”, asegura MiguelÁngelMartínez Olmos, coordinador de las investigaciones. Este efecto de la fructosa es más acusado en líquidos que en sólidos, según las investigaciones del CIBERobn. La fructosa, o levulosa, es uno de los edulcorantes más utilizados en refrescos. Es un monosacárido cuyo consumo dietético ha estado ligado siempre a efectos beneficiosos porque su ingesta no aumentaba la producción de insulina, al contrario que la glucosa. Sin embargo, los estudios científicos realizados por el CIBERobn demuestran que la fructosa añadida a alimentos procesados es capaz de deteriorar el sistema de compensación energética del organismo, al menos en animales, dificultando la asimilación de calorías. La fructosa que contienen dos litros de bebida refrescante azucarada equivaldría a la de veinte litros de zumo de fruta natural.

lavanguardia.es

Paneles solares fotovoltaicos Chile

{ Comments on this entry are closed }

.

Dieta rica en proteína ayuda a adelgazar en algunos casos

El consumo de proteína preserva la masa muscular, que a la vez quema más calorías, aún en reposo, que otras masas.

terra.cl

Un equipo halló que en 12 semanas, los pacientes a los que se les asignó al azar una dieta rica en proteína pudieron adelgazar unos 0,8 kilogramos extra, y más grasa corporal, que los que realizaron una dieta con la cantidad de proteína habitual.

Pero no hubo diferencia en la variación de los valores de la presión, el colesterol o los marcadores del riesgo de diabetes según el contenido de proteína de las dietas.

Thomas Wycherley, de la Universidad de Australia del Sur, Adelaida, y autor principal de esta revisión de 24 estudios sobre un total de mil 63 pacientes, consideró por correo electrónico que el adelgazamiento extra con la dieta rica en proteína fue “sólo modesto”, pero que “es importante clínicamente en el nivel poblacional”.

Todos los participantes habían realizado una dieta reducida en calorías y grasas para adelgazar. A la mitad se le indicó una versión rica en proteína (con unos 85 g/día de proteína para una persona de unos 68 kg) y al resto se le asignó una versión tradicional (con 49 g/día para una persona de 68 kg).

En todos los estudios, las dos versiones de la dieta se habían diseñado para reducir el consumo de la misma cantidad de calorías. Los participantes adelgazaron entre 1 y 11 kilogramos, según aparece publicado en The American Journal of Clinical Nutrition.

Pero un investigador ajeno al nuevo análisis cuestionó la solidez de los estudios para sacar alguna conclusión. “Los estudios son generalmente insuficientes para describir un efecto”, dijo el doctor James Levine, de la Clínica Mayo de Scottsdale, Arizona. Es más, “muchos tienen un diseño inadecuado como para ser relevantes”.

Wycherley consideró posible que el cuerpo gaste más energía, y queme más calorías, cuando procesa proteína que cuando procesa carbohidratos. Otra explicación para el adelgazamiento extra con la dieta rica en proteína sería una observación de los autores: el consumo de proteína preserva la masa muscular, que a la vez quema más calorías, aún en reposo, que otras masas.

Señaló que los participantes tendían a consumir proteína de distintos productos animales y vegetales, como los porotos y otras legumbres.

Reemplazar los carbohidratos con proteína en una dieta reducida en calorías es, para el autor, una opción para adelgazar. Pero dadas las limitaciones de las pruebas disponibles, Levine opinó que “no hay una diferencia real entre los enfoques (elegidos para adelgazar)”.
.

{ Comments on this entry are closed }

.

Calificar a un alimento de ‘sano’ podría provocar más hambre

Si alguien se siente obligado a comer ensalada ahora, tal vez luego asalte la nevera, encuentra un estudio

healthfinder.gov

Si espera perder peso, trate de no enfocarse en lo saludable que es esa ensalada baja en grasa que comió para el almuerzo.

La gente a quienes se pidió que probara comida descrita como “sana” reportó sentirse más hambrienta luego que las personas que comieron la misma comida se describió como “sabrosa”.

“Cuando la gente se siente obligada a comer comida sana, comer esa comida les da hambre”, afirmó la autora principal del estudio Ayelet Fischbach, profesora de ciencias conductuales y mercadeo de la Universidad de Chicago. “Tienen más hambre que si no hubieran comido nada, o que si hubieran comido sin pensar en lo saludable de la comida”.

El estudio aparece en la edición en línea de este mes de la revista Journal of Consumer Research.

Los investigadores llevaron a cabo varios experimentos para explorar el impacto de las percepciones sobre el contenido de salud de los alimentos, y qué tan satisfechas hacía sentir a las personas.

En el primer experimento, los investigadores pidieron a 51 estudiantes universitarios que probaran una barra de proteína con sabor a chocolate y frambuesa. A los estudiantes se les dijo que estaban probando “una nueva barra saludable” que contenía muchas proteínas, vitaminas y fibra, o que era “una barra de chocolate muy sabrosa con un centro de chocolate y frambuesa”.

Luego, cuando se les pidió que calificaran su hambre, los que comieron la barra “saludable” se calificaron como más hambrientos que los que habían comido la misma barra, pero calificada de “sabrosa”, según el estudio.

A un tercer grupo de estudiantes se les pidió que examinaran las barras y que calificaran su hambre, pero no comieron ninguna barra. Sus niveles de hambre fueron más o menos los mismos que los de los estudiantes a quienes se describió la barra como “sabrosa”, o sea, que comer la comida “sana” en realidad provocaba más hambre que no comer nada, afirmaron los investigadores.

Para las personas a dieta, tal vez haya un proceso de toma de decisiones similar cuando eligen una ensalada en lugar de una hamburguesa con papas fritas en un restaurante, tan sólo para ir a casa y comerse un gran postre. Comer alimentos sanos tal vez nos permita creer que progresamos hacia las metas de salud, pero nos engaña y nos hace pensar que tenemos más hambre de la que realmente tenemos, según el estudio.

“Uno de los desafíos de perder peso es que la gente tiende a compensar el éxito parcial comiendo en exceso, y terminan aumentando el mismo peso y más”, advirtió Fishbach.

En un segundo experimento, se dio pan a 62 participantes, y se describió como bajo en grasas y nutritivo o como “sabroso, con una gruesa corteza y un suave centro”.

Tras probar el pan, se ofreció a los participantes una merienda de pretzels, que se consideraban un alimento “neutral”, ni saludable como las zanahorias ni particularmente placentero, como el chocolate.

Los participantes que comieron el pan “sano” consumieron más pretzels luego que los que comieron el pan “sabroso”, encontraron los investigadores, aunque los que dijeron estar vigilando su peso tendieron a comer menos pretzels que los que estaban relativamente despreocupados.

En un tercer estudio, los investigadores ofrecieron a los estudiantes la opción de una barra de proteínas de chocolate y frambuesa, o una barra de proteínas de miel y cacahuetes. Una de ellas se describía al azar como sana, y la otra como sabrosa. Cuando tuvieron la oportunidad de elegir por sí mismos si deseaban la opción sana o el placer culpable, luego no hubo diferencia en los niveles de comida entre los dos grupos.

¿El motivo? Elegir por sí mismos tal vez significó que estaban más comprometidos con comer sano, apuntó Fishbach.

“Cuando la gente se siente obligada a comer sano, les da más hambre y comen más. Cuando comen los mismos alimentos porque lo eligen libremente, no compensarán comiendo más”, aseguró Fishbach.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri, dijo que el estudio muestra que fomentar la alimentación sana es mucho más complejo que simplemente decirle a la gente cuántas porciones al día de frutas y verduras deben comer.

“La percepción de que ‘sano’ no cumplirá con las metas de disfrute es un mensaje muy potente para todos nosotros”, señaló Diekman. “Los alimentos sanos deben tener buen sabor. Desafortunadamente, la gente asuma que no sabrá bien. E incluso si tiene buen sabor, sus cerebros tal vez le digan lo contrario”.

Las campañas para exhortar a la pérdida de peso deben tomar en cuenta el potencial de que los mensajes sobre los alimentos sanos resulten contraproducentes. “Simplemente decir que hay que comer sano, perder peso y hacer ejercicio no funciona a menos que los individuos estén comprometidos”, enfatizó Diekman.

¿Puede simplemente saber que comer zanahorias ahora nos hará desear pastel de zanahoria luego ayudar a la gente a combatir su impulso a complacerse?

“No tenemos evidencia clara, pero creo que conocer esta información ayudará”, dijo Fishbach. “Creo que la gente se puede entrenar a sí misma para resistir las tentaciones en la comida”.

.

{ Comments on this entry are closed }

Estadisticas

Herbalife Natural7 .